viernes, 15 de enero de 2016


Erase una vez.......                                   (23/11/14)     (15/01/16)

Hacía mucho, mucho tiempo que no llovía una sola gota de agua, las pocas cosechas que aún se mantenían vivas, estaban mustias y tristes; la tierra reseca y cuarteada, aves se veían muertas por doquier a causa del calor sofocante de aquel verano insoportable.

Cierta noche ocurrió lo que todos temían, una fuerte tormenta con aterrador aparato eléctrico y truenos sobrecogedores, descargó sobre los campos cercanos al pueblo donde vivían hasta ese día muy felices Gepetto y su hijo Pinocho. La tormenta destrozó las cosechas y el fuerte viento huracanado arrancó las ramas de los árboles que esparcidos por el monte fueron  pasto de las llamas provocadas por los rayos,  que unos tras otros cayeron y llevaron el pánico a todos los habitantes  de esa comarca.

Si los agricultores sufrieron inmediatamente la escasez de alimentos que recoger y poder venderlos en los mercados, con las pérdidas económicas que esto les suponía; para Gepetto las consecuencias de ese calamitoso desastre ecológico se dejo sentir al cabo de algún tiempo; cuando se terminaron en el almacén de maderas los stock existentes que rápidamente fueron consumidos por los habitantes del pueblo para recuperar sus casas destruidas y tornarlas habitables.

Ante esta situación Gepetto se desesperaba sin encontrar una solución ni una salida a la falta de materia prima con la  que fabricar sus muñecos y venderlos para ganar el dinero necesario al sustento de él y de Pinocho. Se horrorizaba pensando cuanto tiempo sería necesario para que los nuevos árboles plantados crecieran y pudieran ser cortados.

—«¡Cuantos años, Dios mío, serán necesarios! ¿Cómo podremos sobrevivir a esta crisis?»

A Pinocho se le rompía el corazón viendo a Gepetto triste y depresivo; pensaba como podría ayudar a su querido padre y no encontraba la solución.

Una noche se le apareció en sueños el hada que le había insuflado la vida y lo había hecho un muñeco con alma, y ésta le dio las pautas para poder ayudar a su creador.

Pinocho ha conseguido entrar en la mejor emisora de radio, la de mayor alcance y la de más audiencia del país. Abrió los micrófonos del estudio y lanzó a los cuatro confines del mundo las siguientes buenas nuevas:

—¡Atención, atención! ¡Noticias de última hora!

—“Informan desde Jerusalén que judíos y palestinos han firmado un acuerdo definitivo de paz entre los dos pueblos. Multitud de ciudadanos de ambas etnias abarrotan las calles de todas las ciudades de Israel, se abrazan y se besan bailando alegremente ofreciéndose mutuamente, ramas de olivo y palmas en señal de júbilo”.

—“En otro orden de cosas, representantes del gobierno español, explican a la ciudadanía que las oficinas del Instituto Nacional de Empleo han sido cerradas a cal y canto, pues el paro laboral que asola al país ha sido completamente desterrado. Ahora la población podrá escoger el puesto de trabajo que más le convenga gracias a la enorme oferta de trabajo existente”.  

…Aún no había terminado de dar las noticias cuando su nariz empezó a crecer desorbitadamente teniendo que pedir ayuda a los vecinos para que fueran cortándosela a cada cierto tiempo pues ésta no paraba de crecer.

Pinocho ahora se siente feliz pues sabe que por el tamaño de las mentiras que ha propalado por el mundo de las ondas, será muy difícil que se agote la madera que le crecerá sin parar. La misma madera que su padre necesita para seguir fabricando muñecos. 

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